Por un puñado de dólares
Ansia, ansia, era todo ansia, cada vez más. Sentía que sin aquello que tanto maltrataba su atención, el día menos pensado dejaría de existir, nadie se percataría, nadie le echaría en falta.
Eso sí, no estaba dispuesto a pagar cualquier precio.
Ahora había puesto tan alto tributo que sería imposible que algún día lo viera jugueteando entre sus lánguidos dedos. Ahora, más que nunca, estaba tan lejos de aquello, como tan cerca lo estaba de la desesperación.
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Posted by: un servidor
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Un servidor -
claire -