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Sin esperanzas, el blog de M

Re-ciclamen

 

Llevaba meses intentando reciclar mi vida.
Al fin me decidí, una sonrisa manchaba mi rostro.
Tenía la impresión de que por un momento se estaba empezando a desvanecer ese ser romo e indeciso que había gobernado durante tanto tiempo en mis entrañas, a medio camino entre el estómago y el corazón.
¡Parecía tan fácil!
Solo había que dejar la mente en blanco y aprovechar la brecha que abre el vacío mental para sin titubear dar un golpe seco al hastío.
Lo había logrado, me sentía bien. Ducha fresquita, ropa para la ocasión. Y sin más, dispuesto me hallé a dar por finalizado ese extraño concubinato que mantenía con aquella vieja conocida.
Mientras bajaba las escaleras, se me pasó por la cabeza pensar qué sería de mi vida, en qué acabaría por convertirse tras ese proceso de reciclado.
¿Tal vez, en un sueño en la mente de un niño? ¿en el olor de una flor de invierno?.
Hacía una tarde estupenda, como las que a mi me gustan, olor a húmedo y esperanza de lluvia. La gente caminaba a mi alrededor presurosa, la esperanza de lluvia se tornaba amenaza en sus mentes.
Avancé léntamente calle arriba, unos metros más y todo habría terminado. Aún podía sentir esa sensación, como de andar por entre arenas movedizas, pero ya daba igual, había encontrado la rama a la que asir mi salvación, estaba frente al contenedor. Lo rodeé para situarme frente a él, cuando de repente mi conciencia quedó muda.
Como no podía ser de otra manera una vez más tendría que volver con la cabeza gacha a brazos de mi concubina.


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Posted by: M

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