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Sin esperanzas, el blog de M

Su(o)mido en un lento despertar

Un viaje explosivo (tal vez ni siquiera eso lo defina tal y como fue), un viaje como el que nunca jamás hubiese imaginado.

Se propuso no llenar la maleta de esperanzas e ilusiones, para aprovechar ese espacio a la vuelta, y traerla llena de buenos recuerdos. Aún recuerdo cuando me dijo aquello. Lo que no sé es si no la lleno por iniciativa propia, u obligado por las circunstancias (más bien apostaría por lo segundo).

Sé que lo pasó bien, muy bien, demasiado bien (llegó alguna vez a pensar). Bien sabía que no se equivocaba cuando lo pensaba. Alguien como M, suele pagar caros esos excesos. Anoche le oí entre lamentos desconsolados, meterse bajo el cobijo de sus sábanas. Y entonces comprendí que había vuelto, el sabía que volvería, yo aún guardaba la esperanza de que no fuese así, me había despedido de él con tristeza y cariño, como cuando uno se despide de alguien al que probablemente nunca vuelva a ver. Estaba de vuelta, no puedo negar que le echaba de menos, pero no me hubiese importado no volverle a ver, hubiese sido lo mejor.

Había despertado de aquel maravilloso sueño. Aún no sé si fue aquella mirada ausente que podía ver en el cuadro que colgaba de su habitación o las dos gotas de cera que, hirviendo, se fundieron con la piel de su mano, mientras intentaba encender, como cada noche, una vela a la ilusión, lo que le despertó.

Ya estaba yo por conciliar el sueño, cuando me volvió a perturbar ese murmullo desolador. Mientras él se desahogaba yo pensaba en aquella premeditada cita en alta mar, en esa y aquella otra anécdota, las risas, cúpulas verdes, rígidos papeles, seagulls, palomas y galomas, ardillas intentando adivinar algo de comida en aquella mano amiga, en verdades como puños no desveladas al público germánico y en una caja de música, sobre todo en eso...No pude evitar la tentanción y nadé hasta ella para escucharla otra vez...tal vez la última. Después, comprendí que probáblemente se hubiera cumplido aquello que tanto temía antes del viaje.

Tal vez, como le oí decir un día, el viaje se convierta en una herida que nunca sepa cicatrizar.

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Posted by: Un servidor

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