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Sin esperanzas, el blog de M

La sirena de la guadaña


Se acabó, ya no volvería a luchar.

Todo había estado perdido de antemano, era dificil asumirlo. Por eso intentó en vano forcejear con la angustia y el desvelo.
Ahora solo le quedaban un puñado de lágrimas e infinitas y angustiosas noches para asimilarlo.


Tal vez, si  hubiera...No, no, mejor no pensar en eso...
Quizás habiendo...cosa de locos esa, hubiera sido improbable de todos modos...


Esos habían sido durante mucho tiempo las elucubraciones que le había mantenido vivo. Ahora no quedaba más que dejarse llevar por aquella dama vestida de negro que desde hace tiempo le sugería inmorales proposiciones desde el final del oscuro tunel.

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Posted by: M 

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